Jargon – DTF. El proyecto

Es algo difícil de explicar con cordura la razón de porqué alguien se sentaría horas y horas a buscar palabras, entenderlas, relacionarlas, copiarlas y traducirlas. Más cuando esas palabras están vinculadas a un sector muy reducido y relegado como son los ferrocarriles en Argentina en la actualidad. Más aún cuando eso implica ir más atrás de la línea de partida y aprender dos idiomas, un nuevo alfabeto, tecnicismos, gramática, letras, símbolos, caracteres. Todavía más siendo contemporáneo al siglo XXI donde hay inmensas toneladas de información a no más de dos clics de distancia, traductores por doquier, manuales y profesionales súper especializados en la cuestión. Y, por último, ni que mencionar que todo eso tendría que ser volcado a una plataforma ágil, robusta, moderna para que a alguien le sea útil.

Pero nadie dijo que estábamos cuerdos.

La primera persona que quiero presentarles es a mi abuelo Oscar Ortiz. Él tenía la peculiar capacidad de leer los diccionarios como si fueran novelas apasionadas y encontrar constelaciones relucientes en el sinfín de palabras de los noventa y tantos tomos del Espasa Calpe. Anotaba, remarcaba, señalaba y desglosaba cada día un sinnúmero de palabas de la lengua castellana.

Vivió en Rosario y por la distancia a la ciudad de mis primeras aulas no compartí mucho tiempo con él, salvo algunas semanas al año en las vacaciones escolares. En esos momentos iba a visitarlo y me encerraba en su cuartito de libros a disfrutar del recinto con aroma a libros viejos, la radio, el ventilador.

A la segunda persona que quiero presentarles la conocí años más tarde, cuando el bicho ya había despertado. Venía armando un bosquejo de diccionario, o glosario, o algo parecido, con palabras sueltas por todos lados. Había leído algo de Access y quería aprenderlo para darle orden al escueto repertorio. Así fue como Norberto Szerman fue mi honorable profesor de Access y desde un primer momento creyó en mi proyecto. Trabajamos durante más de 4 años, hasta finales de 2019, días antes de su muerte. Largas noches pasamos sentados frente a la computadora donde la complejidad del diccionario se iba incrementando reunión tras reunión. Fue la primera estructura del diccionario donde comenzó a gestarse con volumen y de manera ordenada.

Yo soy ingeniero civil y entusiasta de proyectos poco llamativos. Trabajo también en proyectos ferroviarios y de infraestructura.

Hace muchos años comencé a anotar palabras sueltas de la jerga técnica con sus significados, fotos y algunas acepciones. Así fui agregando en mi agenda modismos como “el diablo” -máquina de vía liviana para curvar manualmente rieles- o “los grillos” -operarios de bajo rango de fábricas de durmientes-

Comencé con algunas traducciones al inglés tiempo más tarde cuando la bibliografía ferroviaria más específica había que buscarla en ese idioma. Años después y tras pasar prolongadas jornadas en lejanas fábricas orientales sin poder dilucidar una simple palabra, comprendí que en el país de los ojos rasgados y el tofu picante habían acumulado un gran desarrollo ferroviario a partir de la inmensa expansión de sus redes y la oportunidad se presentaba como un tren de alta velocidad que recién estaba arrancando.

Cuando regresé comencé chino. Recién 4 años más tarde pude empezar a escribir las primeras traducciones a ese idioma con mucha paciencia, ayuda, chequeos dobles y dobles chequeos en cada simple palabra, caracter.

Y finalmente nació el proyecto Jargon, diccionario técnico ferroviario donde es mi intención plasmar términos de la técnica y la jerga ferroviaria con su definición, ejemplos de uso, fotos ilustrativas y con sus pares en inglés y chino simplificado.

A la espera que la plataforma pueda funcionar en la web y mientras, a pasito de hormiga vamos procesando nuevas palabras, tecnicismos, fotos y traducciones, voy a ir pasando en limpio algunos datos de color a través de estas páginas.

Le dedico todo este esfuerzo especialmente a estas dos personas quienes de alguna manera me despertaron interés y envalentonaron en esta hermosa quijotada, como así también a todos los que trabajan, enseñan y se dedican con devoción al ferrocarril.

Pantalla para palabras en castellano

Derivados del proyecto

Mientras el proyecto del diccionario técnico ferroviario crece sin prisa pero sin pausa, he sumado otros canales de difusión para esta terminología ferroviaria. Uno de ellos son las tarjetas que presentan el siguiente formato y son complementarias al libro de las 250 palabras.

Estas tarjetas se encuentran en revisión final y pronto estarán disponibles en formato papel y en la web de modo interactivo.

Tarjetas 5 idiomas.

 

Diccionario impreso. Primeras 250 palabras

 

 

 

Sobre el autor

Carlos Aprile

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